sábado, 24 de julio de 2010

Mi primera vez

Imagino que así debía ser: una tarde soleada de julio, cuando los nubarrones se habían alejado. Ja.

Que suena el teléfono. El identificador de llamadas me gritaba una lada desconocida (ahora se, es de Tampico). Contesto y una voz de hombre pregunta por mi, cerciora tener bien mi dirección. Se identifica como comandante de alguna agrupación policiaca y dice investigar una llamada anónima de mi teléfono que supuestamente se había hecho a las 10:40 de la noche anterior avisando de dos camionetas con tipos fuertemente armados.

Conteste que no sabía de que se trataba. Que nadie había hecho ninguna llamada. El discurso cambió: ya lo sé, me dijo el del otro lado del teléfono (viviendo, imagino, una hermosa tarde en Tampico). Ahora se identificaba como miembro de un cártel, me dijo sabía todo de mí (ja, ni el psicólogo), que alguien me había tendido una trampa, me había “puesto el dedo” al dar mi teléfono como referencia y que ellos me podían proteger. Y que si le colgaba, más me valía fuera a chingar a mi madre (textual) porque inmediatamente me iban a tumbar la puerta para levantarme. Que no me la iba a acabar.

Colgué. Mentiría si te digo que mantuve la calma. Fue mi primera vez. Confieso que me ganó el nervio y tuve que marcar esos números telefónicos de los amigos que uno nunca quiere molestar. Que no me apurara, dijeron. Que de esas llamadas hay muchas y que todas terminan siendo huecas amenazas. Me tomaron algunos datos y me dieron tranquilidad. Fueron segundos de intranquilidad.

Comenté a los que estaban en la casa (tarde de visita familiar). Resulta que todos tienen una historia como la mía. Algunos han recibido dos llamadas. Cuando lejos, su historia pertenece al primo de un amigo (el mismo que tiene hemorroides, imagino, pobre cabrón).

Eso de vivir intranquilo es de lo peor. Sea llamada falsa para ver qué te sacan, sea porque en esa ocasión va en serio. Tanta lluvia con plomo y granadas que no son frutas.

Mira que nos tocó vivir (y tomo la creatividad de Tarantino) tiempos violentos.