miércoles, 23 de septiembre de 2009

Hoy...

Hoy que es 23, no escribo. O sólo escribo que no escribo. Escribo que escribo que no escribo; y siendo que escribo, la intención es no escribir. Pues hoy es 23.

martes, 22 de septiembre de 2009

Estación Balderas

En nombre de Dios se hacen diabluras.

Conocía la noticia pero hasta ayer vi el video en YouTube. Por momentos, he buscado algo más sobre lo que sucedió. Encuentro, en el foro de El Universal, por ejemplo, mensajes como este: “No traía cámara y mi cel, chale, no traía batería: para la próxima ocasión carnal, es más si quieres le digo a mi vecino que se invente algún show de este tipo y te envío las fotos, cuanto me vas a pagar?”.

¿Y si digo que ha quedado demostrado, una vez mas, que el peor loco puede ser el cuate a un lado tuyo? Y es que puedes ir muy campante al cine, caminar por la calle, cenar un restaurante y, sin decir agua va, el chango (o changa, aquí no hay diferencias de género) se le pone que el mundo es injusto y tira plomazos.

Y si lo digo ¿no estaría cediendo a la paranoia que acompaña este tipo de eventos? Y si cedo ¿qué?

Esteban Cervantes Barrera fue quien se llevó la tarde (y la vida). Pudo hacer lo que todos los demás: buscar ponerse a salvo. Decidió (¿decidió?) hacerle frente al cabrón del cañón. Mientras estaba manoteando contra el Asesino del Balderas algunos otros, sin voltear a ver, se pasan de largo como si no pasara nada; cuando Cervantes dejaba de ser el abuelo de sus nietos para volverse el segundo cadáver de Balderas, otros pasaron sin ver. Todo está ahí, en el video.

¿Héroe? ¿Y cómo para qué?; ¿Héroe? ¿Y por qué no? A fin de cuentas, parece ser –otra vez- la historia de tipos ordinarios en situaciones extraordinarias.

--- en twitter: victorspena

lunes, 21 de septiembre de 2009

Siesta

El perímetro del rín del viejo ford 54 se marca en mi espalda y aunque estoy cabeza abajo, con las piernas como de svástica, tengo una sensación de confort y comodidad. Claro, casi cualquier cosas resulta cómoda después del viajecito que me eché, pero bueno lo único que me molesta ahora es el hombro y el cuello, afortunadamente peso poco así que la tensión en el cuello no es mucha, la piel de la cabeza no se resiente con los guijarros pero la del hombro si, ardía bastante hasta que me quede dormido.
El Gus, Maco, mi carnal y yo salimos disparados cuando paso la primera ambulancia y conforme se fue integrando revoloteamos entre las piernas del grupo de comando, arrancamos unas ramas de anacahuita y les hicimos punta con un machete amellado, buscamos nuestros propios cauces y empezamos a picar, un poco aquí un poco más allá. Al tipo del Gráfico le hizo gracia la cara de terror que pusimos cuando escuchamos la descripción de lo que podríamos encontrar si seguíamos, creo que por eso se nos pegó, lo bueno vino al otro día cuando vimos que todo estaba en el periódico, desde que arrancamos cerca de la casa de doña Lupe hasta que llegamos a la Calle 3 oriente, donde estaba el ford 54.
La alcantarilla estaba en la Calle 3 poniente, enfrente la tienda, de ahí brincamos y nos metimos al baldío, partido por el arrollo de temporal, la parte más baja entre Sierra Gorda y Cuauhtémoc. Los primeros 80 metros estaban llenos de basura, higuerillas y chaparros espinosos, luego la cerca de púas y después de la brecha que llamábamos calle la cerca borreguera, ahí se atoró el colchón y ahí se perdieron como cuatro horas pues todos decían aquí tiene que estar, no pudo haber pasado miren las ramas, las cajas y el colchón, los cuadros de la cerca son muy pequeños, aquí tiene que estar. El siguiente tramo pasaba por los fondos de los Gutiérrez, la casa de Reyna, el Zuly y el Mojno; vacilamos y pasamos rápido, la posibilidad de encontrarlo junto a los excusados al aire libre y la corretiza de los perros nos convenció de que ahí no encontraríamos nada. Parada en casa del abuelo, tomar agua y asaltar las galletas, tortillas duras y naranjas directas del árbol. El sol calienta, la humedad huele y cualquier tufo se vuelve pista aunque solo sea para destripar la bolsa de desperdicios de la comida de ayer, el sudor escurre por la espalda y los moscos huyen de la camisa con la que intentamos espantarlos.
El tufo, la pus, la podredumbre, la sangre, el hedor, mocos y girones de trapo, flema, masacotes de piel y cabello, cualquier cosa puede ser el cometa de la desgracia que asusta y fascina, la estela que te jala el cuello y te obliga a voltear hacia dónde sabes está el final.
El penúltimo tramo empezaba junto a la casa de la Guera Chavela, con dos alcantarillas cegadas y el arroyo corriendo dentro del arroyo de tierra, bordeando las puertas de las pocas casas, luego otra vez por dentro de los predios hasta la calle 3, un poco al norte de la esquina donde estaba la tienda de la otra Lupe. Brincamos esos fondos y dimos la vuelta, nos sentamos bajo el ébano sobre la plataforma del ford 54, apenas sobresaliendo del choy.
Son las cinco y todavía quedan tres o cuatro horas de luz, cuando llegue la noche harán 72 horas de que todo empezó. Solo seis horas para llegar hasta aquí, luego de encallar siguió la furia del agua y la tortura del los desechos hasta que se convirtió en susurro, caricia y abrigo. Primero me cubrió el pelo y dejo de flotar, luego su peso me obligó a cerrar los ojos, tapo la boca y subió o bajo trepando de la cabeza al pecho y luego hasta la cintura hasta darle soporte a las piernas, el choy sustituyo la ropa, le dio calor y alivió la tensión del cuello y las rozaduras del hombro. Esta oscuro pero calido, ya no hay ruido y se que no regresaré, todo terminó.
Sí, todo terminó como jugando, cansados pensando en volver, raspando el suelo con los restos de las varas de anacahuita, como jugando apareció el primer talón y con el desaparecieron el Gus y mi Carnal, chillando de espanto, apareció el primer bombero y me apartó. Con asombró vi como brotó, las patas en svástica, la cintura torcida, la espalda incrustada en el rín, los labios morados y el pelo lacio, toda la piel morena intacta, un poco ceniza pero sin un rasguño, no hay sangre, no hay heridas, no hay nada, como durmiendo una siesta.

Ética: definición radial funcional

La ética como valor funcional:

En nuestra acción y omisión no importa lo bueno o lo malo, es más: no existe algo que sea bueno o malo. Lo que existe, lo que es, es la realidad donde se permite publicitar la acción y repetirla o, por el contrario, esconderla y no volverla hacer (o hacerla anteponiendo la calidad de escondido y bajo el riesgo a ser descubierto).

De esta manera nos explicamos por qué algunas cosas que son éticas en un lugar no lo son en otro; lo ético, en el sentido funcional, no es sujetivo (apropiado del sujeto) sino subjetivo (referente a apreciación). De cualquier manera no es, la ética, algo objetivo, universal, inmutable.

--- en twitter: victorspena

domingo, 20 de septiembre de 2009

Lluvia de hamburguesas

Ya se, ya se: me preguntarás ¿no pudiste ir a ver una película que no fuera para niños? Y, la verdad, no. Daniela quería verla, era sábado y llovía. La peli fue la mejor opción.

Debo decir, a manera de medio-defensa, que hace ya algún tiempo las películas infantiles tienen temas, por decirlo de alguna manera, de la vida: hay tensión entre los personajes, existe un conflicto, los personajes tienen matices donde los buenos no siempre lo son tanto ni viceversa.

Ignoro qué consecuencia traerá para los niños estar, desde muy temprano, en contacto con mundos ambiguos y de límites no muy claros… pero esa es otra historia.

“Lluvia de hamburguesas” es la historia de Flint (el nerd-poco-aceptado de un pueblo en la quiebra) que intenta contra viento y marea llevar a la práctica un sueño que, al mismo tiempo, fue una promesa hecha a su mamá que siempre confió en él y que ahora esta muerta.  Así, en hora y media, Flint desata una cadena de situaciones con cierta gracia y los personajes que le rodean y el mismo van afirmando su situación en la vida.

Los personajes están claramente desarrollados (lo que puede agradecerse) y su evolución a lo largo de la película hasta creíble resulta. Uno de los pilares centrales, la comida, debe observarse con detenimiento pues parece de verdad. Han anunciado que también esta en 3D… debe estar de lujo (yo la vi en el tradicional formato).

No, no pude ver una película que no fuera para niños… pero no me arrepiento: es más, la recomiendo.

 

--- en twitter: victorspena

sábado, 19 de septiembre de 2009

Lo que Disney omitió de Pinocho

Comparto dos fragmentos de “Pinocho”, directo de la novela-cuenta de Carlo Collodi. Capítulo XV:

1.

“Comprendiendo que el llamar de nada servía, (Pinocho) comenzó desesperadamente a golpear la puerta con los pies y la cabeza. Entonces se asomó a la ventana una hermosa niña con los cabellos azules y la cara blanca… Y la niña, sin mover siquiera los labios, dijo con una vocecilla que parecía venir de otro mundo:

- En esta casa no hay nadie. Todos han muerto.

-¡Abre tu, pues! –gritó Pinocho suplicando

- Yo también estoy muerta.

- ¿Muerta? Entonces ¿que haces en la ventana?

-Espero el ataúd que venga a llevarme…”

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2.

"Y sacando (los bandidos) dos enormes cuchillos largos y afilados como navajas, ¡zas, zas!, le dieron (a Pinocho) dos puñaladas en la espalda. Pero el muñeco, por suerte, estaba hecho de una madera durísima , así que las hojas cayeron rotas en mil pedazos, y los asesinos se quedaron con el cabo de los cuchillos en sus manos, mirándose extrañados la cara.

- Entiendo –dijo entonces uno de ellos-; habrá que ahorcarlo. ¡Ahorquémoslo!.

Dicho y hecho, le ataron las manos a la espalda, y pasándole un nudo corredizo alrededor de la garganta, le colgaron de una rama de un árbol llamado la “Encina Grande”.

Luego se sentaron en la hierva, esperando que el muñeco hiciera su última pirueta, pero el muñeco tres horas después, tenía siempre los ojos abiertos, la boca cerrada y sacudía cada vez más los pies."

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Ja, ja… prefiero contarle a mi hija la versión Disney; le evitaría, creo, algunas pesadillas ¿verdad?

--- en twitter: victorspena

viernes, 18 de septiembre de 2009

FarmVille

Mi primera reacción fue “si es para volverme esclavo, paso: ya estoy casado”.

Ignoro si hay algún estudio (serio o no tanto) que relate una fiebre mas o menos reciente: FarmVille. Es una locura: quienes más, quienes menos, pero parece que todos andan jugando lo mismo. Por el facebook (el medio más intenso para relacionarse, sin relacionarse) te llega una invitación, o un puerco, una vaca o semillas de regalo. Compras, vendes, siembras, cosechas. Subes de nivel. Parece simple; a mi no me ha parecido tanto.

¿Para qué todo esto? Pues solo por diversión, según entiendo. Subir el nivel y contar la historia a tus contactos: “ya tengo otro listón por ser buen vecino”, “ya me compré una cerca azul, ahora una amarilla”. O algo así.

Tengo ya mi granja. La tengo desde hace un par de semanas. Planté una vez pero, ignorante de las reglas, se me olvidó cosechar. Quien me invitó al FarmVille me regañó y me dedico algunas horas para explicarme a detalle el arte de la granja virtual. El compromiso está hecho: me esforzaré. Tengo una meta en la vida: subir de nivel y contar la historia. Ja.

En tiempos apocalípticos donde todos tendremos que vivir a piedra y lodo para no contraer una gripa-plus, el facebook (y sus juegos) comienzan a perfilarse como el último reducto de convivencia (sin convivencia). 

jueves, 17 de septiembre de 2009

Primera lectura

Esto sucedió:

Un servidor público de primerísimo nivel pidió la colaboración de un brillante académico para la redacción de un importante documento que sería analizado por la Presidencia de la República.

- Se lo mando en cinco días –se comprometió el académico.

Llegado el plazo, se cumplió el compromiso. A las horas de enviado el correo electrónico con el texto, el académico recibió la llamada del funcionario.

- ¿Esto es lo mejor que podemos presentar? –preguntó el funcionario.

- Mmmm. Sí puede haber aspectos para mejorar; si me das dos días más le metemos mano.

Pasaron los dos días y un documento mejorado llegó al correo del funcionario de primer nivel. A la hora y media, el académico recibió la llamada del funcionario.

- ¿Esto es lo mejor que podemos presentar?

- Dame medio día. Sí podría haber algunos ajustes.

Pasó el medio día y el académico cumplió. Por la noche recibió la llamada del funcionario.

- ¿Esto es lo mejor que podemos presentar?

- Si, ahora sí. Ya le hice todos los cambios que consideré. La redacción la revisé hasta la muerte. Los argumentos van lo más sólidos que se puede. Si, creo que ya no hay nada más que hacer.

- Excelente –dijo el funcionario: ahra sí, déjame lo leo.

---twitter: victorspena

miércoles, 16 de septiembre de 2009

23

El número 23 me sigue y lo sigo desde primaria, según recuerdo. Estoy hablando de unos veinte años atrás (osea, no es cosa nueva).

Puedo estar haciendo cualquier cosa y ahí está. Es de buena y de mala suerte –como el ying que siempre trae su yang-. Todo pasa ese día, o nada. Así de simple; así de complejo.

A veces lo veo más, a veces me abandona un poco y se diluye entre los otros número. Luego vuelve y me acompaña hasta que decide que es suficiente.

No tendría caso hacer una lista de los 23s que relaciono de manera constante, hablar del primer 23, del último. Tampoco de la película de Jim Carrey que para lo único que sirve es para saber que allá afuera este número también se ocupa. Baste, por ahora, compartir de manera pública y notoria mi fascinación, mi vicio, mi fijación, mi obsesión y mi agradecimiento a este número.

Ayer en facebook subí algunos de los número que me encontré y pude fotografiar. La verdad es que no pude fotografiar sino una tercera parte de los que vi.  Fue como una caza de ovnis, así lo sentí. Gracias a todos quienes lo notaron y siguieron este pequeño experimento.

 

--- en twitter: victorspena