miércoles, 18 de agosto de 2010

mi tributo

Lloras sobre una tumba, amigo.

El dolor te quiebra y no quieres dejarlo ir. Pero ya todos se han ido. Y ése a quien le lloras, fue el primero en partir. Pero “no llores porque ya se terminó... sonríe, porque sucedió”, como escribió el Gabo.

Terminó como no debió, dijeron los que hasta hace poco se despidieron. De sorpresa, sin aviso, en el peor de los días –porque para eso no hay algunos días mejores a otros-. Y, si quieres que te sea franco, debo confesar que tuvo que terminar para entender que nunca lo conocí. Soy culpable: eso de las vidas modernas, la prisa, me impidió buscarlo para pedirle me terminara de contar las muchas historias que comenzó cuando trabajé con él. Mi trazo quedó en el aire y no podré cerrar los círculos que comenzaron con las charlas sobre música, libros, la vida.

Lloras la muerte queriendo dar vida con la profundidad de tu mirada. Imaginando lo que queda bajo el cemento que comienza a secar. Lloras porque te dejó y no porque se fue. Egoísta.

Las descripciones de su persona se repitieron tanto que parecían ensayadas. ¿Un caballero? Claro. ¿Formal, erudito, conocedor? Sin duda. ¿Un conciliador, un romántico, un amigo? Por supuesto.

Hay, sin embargo, una descripción que arriesgué a decirle un día sentados en su oficina de la Universidad –las fotos de escritores, premios Nobel y músicos de testigo- que no escuché entre la concurrencia. Ni tendría por qué haberlo hecho: era una descripción sólo nuestra, que no trascendió esas puertas. Jefe, le dije, usted es un hippie con traje de diseñador.

Me escuchó decirlo y mi corazón se detuvo. El silencio. Las palabras se me habían escapado por descuido, por la confianza de la charla amena. Serio, como siempre, cruzó su brazo izquierdo a la altura del abdomen para que le sirviera de soporte del codo derecho; apoyó su cara sobre las yemas de su mano derecha y me miró a través de los cristales rectangulares de sus gafas. Silencio. Se le asomó una sonrisa blanca en su cara morena y las palpitaciones me regresaron. Le expliqué las razones de mi descripción y platicamos sobre las imprecisiones de mi dicho… pero, debo decirlo, no en todo me equivoqué.

Y no viene al caso reproducir aquí eso que sigue siendo una plática de dos. Me lo guardo. Y si te lo digo, amigo, es para que veas que yo también conservo una anécdota con él. Más de una, a decir verdad. Muchas. Y seguramente alguna de ellas resulta más interesante de la que puedas tu contarme. Pero mira, no lo lloro.

Mis ojos están secos. Es verdad: sigo aquí, contigo, cuando todos se han ido. Trato, como tú, de buscar en la profundidad del abismo; imaginar en luz aquello donde todo es obscuridad. Pero no me parte el dolor.

¿Sabes? Quise quedarme hasta el final para buscar un tiempo a solas y en silencio. Un tiempo para agradecerle sus consejos y ejemplos. Agradecerle haya sido mi jefe y tenderme la mano como a un amigo. Las pláticas de un día cualquiera pues hacían, de ese día, una jornada particular y memorable. No exagero. Pregúntale a Norma, a las dos Betys, a Jorge. Pregúntale a Karla, a Dorita, a Cecilia. A mi buen amigo Alejandro. Saben que lo que digo es cierto. Años después de mi salida de la Universidad lo saludaba y seguía diciéndole Jefe. Era mi tributo: decirme siempre a sus órdenes que, por el trato amable, en realidad eran indicaciones, sugerencias.

Te cuento otra anécdota.

Me caso, Jefe, aquí está la invitación –le informé una mañana de julio. Eso del matrimonio, me dijo, es un error que debe cometerse aunque sea una vez y, ¿sabes?, no importa cuánto te esfuerces, te arrepentirás. Y dicho eso, sonrió y me felicitó en verdad.

Otra: Una mañana de diciembre, le dije que me iba de la oficina pues tenía un trabajo donde la paga era mejor. La paga, seguramente… pero ¿y el trabajo?, preguntó, ¿ése también es mejor? Cosas de la juventud, no entendí en ese momento. Le agradecí la oportunidad y me retiré diciéndole que ya había tomado la decisión. Y vino una reflexión suya antes de que cruzara la puerta: la vida no es más que decisiones, mi joven amigo. Semanas después padeció de la garganta, algo que seguramente no decidió. Y, sin sospecharlo, me enseñó que la vida son decisiones y circunstancias.

Tendrás tus anécdotas propias. Pero ninguna como estas que te platico. Porque así eran sus consejos: profundas reflexiones que debían adivinarse en el dicho irónico y donde cada uno, y al paso del tiempo, debía desentrañar lo verdadero de los meros trucos del discurso. Y si cada quien tomaba lo que quería de su ejemplo, sin duda todos nos quedamos con mucho.

Por cierto, ¿te has fijado cuánto arreglo floral ha llegado? La gente lo quiso. La gente lo quiere. Sólo hizo el bien a cuenta persona se le cruzaba enfrente, oí decir a otro grupo. Y tienen razón.

Ahora que lo pienso, como te digo, no lo conocí. Trato de ordenar en mi mente su vida, hacer con las piezas que conozco un panorama general del hombre detrás del Jefe. No puedo. Hasta ahora entiendo que no es la persona sino su legado lo que importa: la esencia. Conservar en mi mente la imagen del Jefe, conservar la inspiración. Conservar el recuerdo que nada es, pero lo significa todo.

¿Sigues llorando sobre la tumba, amigo? Déjate ya de eso. Debes estar alegre por el tiempo que compartieron.

Mira mis ojos: están algo húmedos, pero no hay lágrimas. No me quiebra el dolor.

Nunca entendí por qué le gustaba tanto el Gabo. Por su dicho y el de otros amigos suyos sé que conservó primeras ediciones de prácticamente todas las novelas del colombiano. Algunas, incluso, autografiadas. Un verdadero tesoro para el ojo conocedor. Lo de hoy, le dije cuanta vez pude, es Arturo Pérez-Reverte: eso de un coronel a quien nadie escribe, de una barca que nunca llega al puerto fingiendo el cólera de dos enamorados, aburre Jefe. Me dijo que alguna vez leería la Reyna del Sur. No creo que lo haya hecho. Y ni falta que le hizo.

Pero, qué te importa lo que yo opine de sus lecturas. Ahora que lo pienso, qué te importan mis anécdotas y los consejos que a mí me dio. Y, ahora que lo pienso, no quiero siquiera compartirlo.

¿Sabes qué es lo que más me duele? Que nunca pude decirle gracias. O, mejor dicho, me duele saber que las veces que le agradecí no fueron suficientes. Y que nunca me di el tiempo de darme una vuelta en sus nuevas oficinas para estrecharle las manos y pedirle que me platicara de algo, de lo que fuera. Lo conocí saliendo de licenciatura y en sus palabras encontré aliento, inspiración, motivación. Y eso nunca se lo dije. Y cuando lo llegué a saludar en eventos en los que coincidíamos jamás pudimos intercambiar más que el saludo. Y era él una de esas personas que me hubiera gustado ver envejecer. Y conocerlo más sabio. Saberlo entre nosotros por más tiempo. Platicar por nada, platicar porque sí.

Sí. Se me quiebra la voz. Ya solté algunas lágrimas.

Vendrán días difíciles. En silencio, en completos extraños que me lo recuerden me encontraré al Jefe por las calles. Será un perenne recordatorio de que ya se fue. Y sin razón alguna pasaré por la biblioteca para ver el moño negro. Darme el tiempo para recordar que no me di el tiempo para agradecerle.

Ahora soy yo quien llora sobre la tumba, amigo. Queriendo extender el adiós, aferrándome a lo que hay en la vida y recordando lo que nos espera en la muerte.

Dejemos descansar al hombre, amigo. Y que sea su espíritu quien siempre nos acompañe.

sábado, 14 de agosto de 2010

Más del 23

tomo el texto íntegro de página de internet… no es investigación mía… no hay lucro en publicarlo, tonces, no molesten que si los derechos de autor y esas cosas… va?

 

23.5 grados es la inclinación del eje terrestre.( 23 explicito y 5 es 2+3 )

La sangre tarda 23 segundos en circular el cuerpo humano

El cuerpo humano tiene 46 cromosomas, de los cuales 23 corresponden a la madre y 23 corresponden al padre.

El Apocalipsis consta de 22 capitulos (y todos sabemos como acaba)

La letra W es la letra número 23 del alfabeto.. mientras que tiene 2 puntas hacia abajo y 3 puntas hacia arriba(ya vieron ?)

2 dividido entre 3 es 0.666 (El numero de la bestia)

Analizemos el atentado del 11/09/2001 en el World Trade Center

World W=23 y la fecha
Trade T=20 11+9+2+1=23
Center C=3

La bomba Atomica cayo en hiroshima a las 8:15
8+15=23

El “Bombazo de Oklahoma fue el 19/04
19+4=23

Shakespeare nació el 23 de abril de 1564 y murió el 23 de abril de 1616.. a la edad de 46 años (46/2 = 23)

Kurt Cobaine nació en 1967 y murió en 1994…sumen los digitos de cada año individualmente…

Los aterrizajes del Apolo en la luna fueron dos, el apolo 11 y el apolo 12 (11+12=23) el primero fue en el “mar de la tranquilidad”, que está a 23.63 grados este y el segundo en el “océano de las tormentas” a 23.42 grados oeste.

Unos artistas que se llamaron “the beatles”.. la primera canción en el lado A de su album tomó 23 grabaciones para completarse

La distancia del centro de marte a la distancia del centro de su luna más próxima es de 23.5 miles de kilómetros.

César fue apuñalado 23 veces en su asesinato

Diciembre 23 del 2012… el día en que los mayas creían que el mundo iba a terminar (también 20 + 1 + 2 =23)

2/3 de los ángeles decidieron quedarse en el cielo después de que Lucifer lo abandonó

2 y 3 son los primeros números primos del sistema matemático (el 1 es una identidad)

El nombre del isótopo de uranio utilizado en bombas atómicas es U23-5 (2+3=5)

El 23 de septiembre es el equinoxio de otoño.

Los templarios tuvieron 23 “Grandes Maestros”

El Titanic se hundió el 15 de abril de 1912 (1+5+4+1+9+1+2=23)

lunes, 9 de agosto de 2010

La vida es rara

Me dice “Y a mi qué, si los Saraperos ganaron”. Yo le respondí “A mi qué, lo que tu opines. Ganamos”.

La vida, en ocasiones, es rara.

Desde hace días vengo arrastrando una pregunta, de esas que en nada cambiará el mundo, de esas a las que a nadie hará feliz. Salvo al de la pregunta, me supongo. La lanzo al ciberespacio: ¿por qué la insistencia de cambiar el nombre al tamaño de los vasos?

El tamaño es relativo. Depende contra qué lo compares, un vaso es el  chico, es el mediano, es el grande. O, depende de cuántos tamaños tengas ya te las resolverás para nombrarlos.

Pero la cosa es que en muchos lugares hay sólo tres tamaños. Me viene a la mente el Starbucks y Cinemex. En ninguno de esos lugares, y otros que se me escapen de la lista, hay tamaño chico, mediano y grande. El chico es el grande; el mediano es el super-grande, venti o como quiera que le pongas; el grande es el jumbo, el maxi, el nomamesquégrande.

Y siempre que vas a pedir algo, dices “el mediano”. Y hay que pasar por la explicación de “aquí se llama tal o cual cosa”.  En el caso del café, tardas más tiempo en definirlo por nombre que en tomártelo, que te lo sirvan: me das un triple-venti-deslactosado-tresleches-envasomedianoque sellamaventi-consustitutodecrema- azucarfalsa-cremabatida-y-tresshots deesoquenosequées, por favor.

Otras preguntas tengo pero la humanidad no está preparada. Por ejemplo: ¿por qué en los SevenEleven tienen dos computadoras prendidas a manera de cajas registradoras, pero sólo una es la que tienen funcionando? Y se espera el cajero a que te pares en una de ellas para decirte “por acá por favor” y atenderte en la otra.

No soy un tipo que guste del deporte y bien pude haberle contestado al we que me dijo que a él lo mismo le daba lo de los Saraperos que a mi tampoco me hacía más o menos lo que fuera. La vida, como digo, a veces es rara. Por eso, sin alguna otra razón, le contesté como debía hacerlo un saltillense de sepa beisbolista.

sábado, 31 de julio de 2010

Mi Villano Favorito

Verla es responder a la publicidad que a lo largo de un mes ha bombardeado los canales para niños. Puede que tu pequeño acompañante no se duerma, pero tu preferirás seguir comiendo palomitas.  ¿Le sigo?

Soy un fan de las películas animadas por computadora. Imagino que para mí significan lo mismo que aquellos primeros programas en televisión a color en la generación de nuestros padres. Teniendo una niña de 4 (mejor dicho, siendo propiedad de una niña de 4), tengo el pretexto ideal para ir al cine.

Me sumo a esas reflexiones que las películas para niños son, cada vez, menos para niños: las tramas abandonan su simplicidad, los personajes se llenan de vida. Muy lejos está el ratón que entona una canción mientras conduce un barco de vapor.

Y no solo las historias. Poder ver cómo un ordenador se acerca cada vez más a la reproducción fiel de la realidad. Y cómo los personajes pueden expresarse. Uff. Me encanta ese tipo de animación.

Por eso películas como Mi Villano Favorito me decepcionan. Te pasas hora y media, hay buena compañía, y ya. No te sorprendes como con Toy Story 3, por ejemplo. Incluso Shrek For Ever After –y mira que no es la mejor- está mucho mejor.

Grú –el villano favorito- en español tiene la voz de Andrés Bustamante (en inglés de Steve Carell, el virgen a los 40). Pues bien, a los 15 minutos tu cabeza estará saturada del tono confuso, muy poco preciso de un acento extranjero que no se justifica por ninguna parte en el guión. Una mala combinación del Doctor Chunga y Ponchito. Hay tres niñas, Margo, Edith, Agnes… su papel es lo mejorcito que hay. Hay una especia de cacahuates fosforecentes con lentes –ayudantes de Grú, quienes a fuerza tratan de motivar risas.

Si puedes, repite Toy Story 3. Esa es la recomendación.

martes, 27 de julio de 2010

Eso de ser gay

De bigote espeso y negro como la noche, manos toscas y pesadas, mentón cuadrado, cuello ancho y fuerte, voz profunda como de dos mil tequilas: así es mi compadre Chano.

Más que formado, forjado en el campo. De esos muchos que tienen en su historia personal el haber tenido que caminar varios kilómetros para poder ir a la primaria más cercana antes que su papá fuera jalado por un primo que vivía en Saltillo. Un cabrón muy cabrón, para decirlo rápido.

Por eso me sorprendió cuando el Chano me dijo, hace un par de días, que quería volverse gay. Y cómo chingados compadre, le pregunté. Mira que no soy experto, pero creo que uno nace así, no se hace. Rápido, pero sin prisas, me dijo que eso era una decisión: ahí estaba el Ricky Marti y su chiqui-bom-bom que ya bastante entradito en años –y después de repasarse a Rebeca de Alba, entre otras- le dio por vivir la vida loca.    

Mi compadre estaba blofeando. O al menos eso aclaró después y yo le creo. Traía la novedad de la nueva oficina abierta en el DF, para promocionar el turismo lésbico-gay en las tierras aztecas, y no sabía como empezar la plática.

Y cómo no quisiera ser gay –dijo mi compadre-, si las cifras dice que viajan hasta tres veces al año fuera del país donde viven; yo  apenas y viajo una vez con mi familia, y a Laredo a comprar chivas. Así sí conviene, dijo para cerrar su comentario. 

Prejuicios a un lado, filias y fobias pasadas por alto, vale la pena el esfuerzo en el DF. Es interesante por muchas razones. Primero, comenzar una oficina que en el nombre lleve la penitencia no es cosa fácil. Pero no queda ahí. Aventarse el chiste poco después de que se nombrara al DF como destino gay-friendly, teniendo la opción del matrimonio tornillo-tornillo o tuerca-tuerca, capacitando a los prestadores de servicios para que no la rieguen habla de toda una política pública que se gesta en el estómago mismo de una política abierta, respetuosa de los derechos: de izquierda, si se quiere, pero cuya finalidad ya la quisieran aprovechar los de la derecha, las divisas.

Algunos ya aplauden el arcoíris que brilla sobre el Ángel de la Independencia; otros dicen que aquello se llenará de degenerados (y mira, que ya hay muchos). Que nadie se me ofenda: no me considero pro-gay no anti-gay. Para mi son personas y no me importa de qué lado de la cama quieran amanecer. Tampoco siento interés alguno por los colores partidistas de la administración capitalina, pero hay que reconocerle –me parece- la apertura de esta oficina que viene a cerrar con broche de oro lo que parece ser una implantación exitosa de una todavía más exitosa política pública.

lunes, 26 de julio de 2010

Reo de día, sicario de noche

Hay que comentarlo. Es la hardnews de la semana.

Ayer domingo hubo una rueda de prensa en la que participaron el Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, y de los voceros de la Procuraduría General de la República, Ricardo Nájera, y de la Segob, Luis Estrada. El tema centra fue el doble rol de los presos del penal de Gómez Palacio, en Durango: reos de día, sicarios de noche. Con permisos de la más alta autoridad del penal, hay que decirlo; con todas las de la ley, por ponerlo de alguna manera.

¿Te acuerdas de la carnicería en Torreón, la semana pasada? Esa que fue después de una carne azada convocada por un grupo de jóvenes deportistas. (blancas palomas? no se; pero nadie merece morir apañado en una lluvia de plomo sin medios para defenderse como mejor pueda y con todo lo que le alcance, en circunstancias menos desventajosas).

La transcripción de la rueda de prensa  ( http://www.segob.gob.mx/Portal/PtMain.php?pagina=salaprensa&articulo=2214 ) es de colección, me parece. Aquí algunas perlas:

El vocero de la PGR dijo: “De acuerdo con las indagatorias preliminares que actualmente realiza la Procuraduría General de la República, los autores de los hechos son presuntamente un grupo de internos recluidos en el Centro de Readaptación Social (CERESO) número 2 de Gómez Palacio, Durango, a quienes se les permitía salir de prisión y utilizar armas de los custodios para realizar las ejecuciones.

“De acuerdo con la información que se tiene hasta el momento, obtenida por denuncias y testimonios, los reclusos con la autorización de la directora de dicho centro, se les permitía la salida del CERESO número 2 por las noches para cumplir venganzas por encargo, utilizando vehículos oficiales para su traslado y ocupando las armas de los custodios para las ejecuciones.

“Los delincuentes cumplían sus ejecuciones como parte de ajustes de cuentas contra integrantes de miembros de bandas rivales vinculadas con la delincuencia organizada. Por desgracia, en dichas ejecuciones, los delincuentes también asesinaron cobardemente a civiles inocentes, para luego regresar a sus celdas”.

Y lo dicho sigue. La realidad superó la ficción.

sábado, 24 de julio de 2010

Mi primera vez

Imagino que así debía ser: una tarde soleada de julio, cuando los nubarrones se habían alejado. Ja.

Que suena el teléfono. El identificador de llamadas me gritaba una lada desconocida (ahora se, es de Tampico). Contesto y una voz de hombre pregunta por mi, cerciora tener bien mi dirección. Se identifica como comandante de alguna agrupación policiaca y dice investigar una llamada anónima de mi teléfono que supuestamente se había hecho a las 10:40 de la noche anterior avisando de dos camionetas con tipos fuertemente armados.

Conteste que no sabía de que se trataba. Que nadie había hecho ninguna llamada. El discurso cambió: ya lo sé, me dijo el del otro lado del teléfono (viviendo, imagino, una hermosa tarde en Tampico). Ahora se identificaba como miembro de un cártel, me dijo sabía todo de mí (ja, ni el psicólogo), que alguien me había tendido una trampa, me había “puesto el dedo” al dar mi teléfono como referencia y que ellos me podían proteger. Y que si le colgaba, más me valía fuera a chingar a mi madre (textual) porque inmediatamente me iban a tumbar la puerta para levantarme. Que no me la iba a acabar.

Colgué. Mentiría si te digo que mantuve la calma. Fue mi primera vez. Confieso que me ganó el nervio y tuve que marcar esos números telefónicos de los amigos que uno nunca quiere molestar. Que no me apurara, dijeron. Que de esas llamadas hay muchas y que todas terminan siendo huecas amenazas. Me tomaron algunos datos y me dieron tranquilidad. Fueron segundos de intranquilidad.

Comenté a los que estaban en la casa (tarde de visita familiar). Resulta que todos tienen una historia como la mía. Algunos han recibido dos llamadas. Cuando lejos, su historia pertenece al primo de un amigo (el mismo que tiene hemorroides, imagino, pobre cabrón).

Eso de vivir intranquilo es de lo peor. Sea llamada falsa para ver qué te sacan, sea porque en esa ocasión va en serio. Tanta lluvia con plomo y granadas que no son frutas.

Mira que nos tocó vivir (y tomo la creatividad de Tarantino) tiempos violentos.

sábado, 29 de mayo de 2010

Salud, dijo el el Manco

Mi amigo el Manco siempre toma Joya de Manzana, por eso me sorprendí cuando lo vi saboreando largamente un pequeño sorbo de cerveza. Luego brindó apretándose la válvula de la tráquea, un poco como ladrando y un poco aspirando, con rasposa voz. Se ajustó la bolsa de la colostomía y vacio el tarro de cerveza en la bolsa de la alimentación y me dijo, rascándose la nariz con el muñón: Ah, que bien cae una cerveza bien fría con un poco de sal y limón.

viernes, 28 de mayo de 2010

Sapos

Salían desde el interior de la sabana, viscosos y ásperos, como transmutaciones del viejo colchón. A uno le cortó la cabeza de un machetazo, dos más quedaron ensartados por la panza en certero estoque, otro se puso a salvo por el simple expediente de saltar fuera de la cama. Otros completaban, con sus propios orines, el moco sanguinolento que escurría por las piernas del chiquillo mientras este, enloquecido, saltaba, reía y lloraba al mismo tiempo. Manantial de sapos inagotable.

domingo, 23 de mayo de 2010

Stieg Larsson: Ése inmortal que muy pronto murió.

 

Cómo decírtelo, Larsson. Supe de ti antes de conocerte: las portadas noir y los títulos que te colgaron en la traducción al español (después de todo ¿quién no ha soñado con un galón de gasolina y un cerillo?) hicieron que tu nombre ocupara el primer lugar de mi lista de “lecturas-por-hacer”.

Cinco semanas me bastaron para devorar la trilogía y para que me doliera tu muerte: mucho de lo que pasaría en la Redacción de Millennium, con la vida de Lisbeth Salander, de su hermana, de Mikael Blomkvist, sus reportajes y sus amantes, quedarán en nada. Esos círculos no cerrarán. Nostalgia.

Antes de ver publicada tu primer novela, como ya se sabe y es parte del anecdotario de tu vida, te mueres de un infarto. Mi amigo Larsson: esos kilos de más, el tabaco, no dormir y la escalera que subiste antes de aventar la vida en tu escritorio de reportero, completaron una leyenda que apenas comenzaba.

A seis años de tu muerte, al menos dos libros biográficos se han escrito. Kurdo Baksi escribió “Mi Amigo Stieg Larsson”, Barry Forshaw se aventó “The man who left too soon”.

Yo no pretendo ser tu biógrafo, lejos estoy de hacerlo. Lo único que quiero, ya que me diste la confianza de conocer tu mundo –y el de Lisbeth, Mikael, Zalachenko y todos ellos-, es escribiste esta carta que te entregaré cuando también, con algo de suerte, aviente la vida, haciendo lo que me gusta, en algún escritorio y bajo la luz de una lámpara.

 

…… el resto de este escrito aparecerá en Espacio 4, publicación quincenal. Ya avisaré…

domingo, 16 de mayo de 2010

Percepción

Ese, el que graba el video por un ojo y llora con el otro, ese es el papá de los niños, su esposa es la que murió en el bombazo de la 119. Eso me dijo y solo atiné a verlo largamente, el lloraba por un ojo, grababa el festival de fin de cursos de los niños de primaria con el otro y sostenía al de kínder entre los brazos. Esa es la imagen con la que me quede, hoy es percepción de una realidad lejana.
El primero de mayo viaje a Matamoros por carretera, estuvimos por allá tres días, fuimos a Brownsville, luego a McAllen y de regreso, llegamos a casa casi al anochecer. Ayer fui a Reynosa, anduve babeando por un parque industrial del tamaño del campus de la Universidad Autónoma de Nuevo León, no sé cuantas empresas estén instaladas ahí ni cuantos empleados tengan en conjunto lo que si sé – se ve se siente – es que en la entrada hay cuatro o cinco cajeros automáticos listos para ser ordeñados cada fin de semana; también estuve recorriendo la zona adyacente al predio donde un cliente va a construir un Centro Comercial para competir con el de enfrente. Por la tarde de regreso a casa. Hoy me fui a Nuevo Laredo por las mismas razones – bendita competencia - carretera por la mañana, carretera por la tarde. Ningún accidente, ningún incidente, ni de cerca ni de lejos.
¿Cómo hacemos para que todos los días sean así?

Madre

Con la espalda fatigada y los ojos ardiendo, te exiges.

De paso, casi con descuido, levantaste una frase: los hijos agradecen tu esfuerzo y que no abandones al primer intento fallido. Esa frase ahora es tu credo, el escapulario que sin cuestionar te cuelgas al cuello. 

Ahora intentas la omnipresencia. En la casa, el trabajo, la familia. Cuando todo está en primer lugar, nada espera. Te consumes y recuerdas eso de mantener el esfuerzo, no retirarte.

Se desquebrajan tus tobillos, los labios se parten, las manos se secan. Te conformas con eso de la belleza interna o, de plano, se te olvida.

Pasa el tiempo. De hija a madre y de madre a abuela. Mantienes una lucha solitaria sin una tierra por conquistar. La lucha es la conquista y la refriega el premio. 

Nada fuera de tu sacrificio. Ya, en la tierra, la espalda descansará.

lunes, 10 de mayo de 2010

Granizo

Así, quitarle las lagañas al corazón. Parárteme enfrente y, sin rodeos, quedarme callado. Entender que no se trata de tus tiempos o mi agenda, sino de coincidencias en tiempos muertos, donde hay vida.

Amar sin facturas ni declaraciones anuales. Poseer las sonrisas de esas parejas en las fotos. Engañarnos diciéndonos que la felicidad existe. Jurar sin hablar, escuchar sin decir.

Esas pesadas gotas quieren que las recordemos como granizo.

Ver la misma película, en el mismo lugar. Sorprendernos del final que ya conocemos. Yo llevo las palomitas; tu pones el microondas. Vivir, pues, una situación extraordinaria tejida de lo ordinario.

Adrenalina y café, se juegan una carrera. Yo, sueño.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Encuesta presidencial

Está que te revienta los huevos de una patada: el apogeo de la democracia directa, el cenit del interés del Estado, está en la pregunta presidencial de si Felipe Calderón debe o no irse a Sudáfrica para aplaudir cuando unos cabrones le peguen al balón en el Mundial. 

Apuesto a que en Presidencia ya saben la respuesta. Antes que una oficina para la planeación en esos lugares tienen orejas disfrazadas de encuestas que saben qué tanto se nos inflaman los pulmones cada vez que respiramos. Apuesto a que sí.

Y, si no la saben, que se dediquen a vender tacos. 

¿Para qué venirse con esta jalada? Más o menos a quién le viene en gracia la pregunta a la multitud cuando se está en algún momento de una guerra más mediática que certera.

A como está la cosa, la única diferencia entre esto y las reuniones plebiscitarias de AMLO, es la tecnología.

Perdonen el francés, pero del carajo me resulta utilicen pseudo-mecanismos para la democracia directa en mafufadas. Al final, el Presidente hará lo que ya ha decidido hacer. Pensará que metió un gol fomentando la participación ciudadana, poniendo buena cara y haciendo un chiste para que los muertos se nos olviden. Pero, así, lo que se olvida es el valor de la participación y el ciudadano reafirma su postura de pinche caricatura de Betty Boop.

Necesito algo de café. Cafeína en las venas, que me tranquilice.

lunes, 3 de mayo de 2010

Como chicle

Así, como chicle a 40º son las cosas de familia.
Entiendase esta declaración como una declaración de fe o de principios, como un axioma o como un teorema o como usted le quiera llamar; entienda además que proviene de un pequeño cínico, medio amargado del philum o subphilum – creo así decía “la tomatona”, mi maestra de biología de la secundaria – de los grinch.
La explicación es simple, el sábado estuve en una reunión familiar en dónde, para mi secreto regocijo, asistí a un continuo desfile de expresiones de What? Who? Where? or How? Incresendo inversamente proporcional según la edad del personaje que saludaba.
El motivo: una tradicional quinceañera mexicana, con coreografía y toda la cosa, de la hija de uno de mis primos, derivando en reunión familiar inesperada (Por cierto ¿Alguien me podría decir que leyes rigen la denominación de parentescos? La festejada ¿Será mi prima segunda o mi sobrina? ¿Existen, como dice una amiga, los tíos abuelos segundo por el lado de la madre?).
El punto: la cara de Who? y ¿Qué hago aquí? del novio o novia de algún primo que en un descuido – que conste, solo son las leyes de la vida – podrían traer un primo tercero; la pregunta de la chiquilla ¿Quién es ese? (mi primo) No puede ser nunca lo he visto….. y así hasta la despedida.
Y bueno, en medio de todo eso, las mascaras que se confunden y hacen aparecer alazanes donde deberían ser colorados o lacios en donde los rizos mulatos serían lo más lógico.
En fin, como los chicles, la familia es como los chicles, se estira, se decolora y pierde sabor …. pero sigue siendo el mismo chicle.

jueves, 29 de abril de 2010

Juventud, divino tesoro

En más de una ocasión me han dicho que tengo cara de profesor, de que me gusta dar clases. Pura apariencia, digo yo. Los lentes los traigo por astígmata y el saco para esconder la panza. Y, en eso, nada hay de intelectualidad.

Eso de pararse frente a grupo requiere vocación. Cada día que pasa, me doy cuenta de que no es lo mío. Eso pienso. Y no es pánico escénico, conste. Lo mío se parece más a falta de paciencia. Pero me confieso débil y, al inicio de cada semestre, creo que esta ocasión será diferente.

Lo que me sucede, y que me perdone el 90 % de quienes han sido alumnos míos, eso de juventud divino tesoro en manos de esta generación, no es más que un chascarrillo. Si, ya se: la constante de las generaciones es criticar a la que le sigue. Pero, me parece ahora sí hay tela de dónde cortar. Lo juro.

Tanto problema que las mejores mentes hasta hoy no han podido resolver. Y lo que viene. De una cosa estoy seguro: ya nos preocuparemos tanto… las futuras generaciones no podrán preocuparse por más de una cosa a la vez. Y, de eso, habrá que culpar al facebook y todas las redes sociales que disminuyen la capacidad de retención. Bastaba más, la culpa siempre la tiene otro.

Y hablando de jóvenes, recuerdo lo que hace poco me platicó un amigo profesor de constitucional. Conozcamos nuestra constitución, dijo.  La más guapa de clase tomó el ejemplar que traía entre sus cuadernos, comenzó a leerla –constitución de 1917-, se quedó pensativa y dijo: “perdón, pero no encontré una más nueva.

martes, 27 de abril de 2010

La Saltillo-Monterrey

Tengo cerca de año y medio escribiendo una novela. Para ser sincero, confieso que sigo sin pasar de la hoja veinte, pero que me he fumado ese tiempo con la idea y uno que otro teclazo, no cabe duda. Algo tengo más o menos claro: se ambienta en la Saltillo-Monterrey.

Antes  de que cualquier fino lector (lectora, para que no haya discriminación) de este espacio que no exista exclame un “qué flojera eso de la carretera”, me explico: me siento profundamente fascinado por el microcosmos que, al menos en mi imaginación, existe entre matorrales, restaurantes mal iluminados y camioneros estacionados a las orillas de las carreteras. Ahí, soy un ferviente creyente de lo que diré, deben pasar las cosas más dolorosas y obscuras que pueda soportar una persona… Y ya no le sigo, porque revelo el contenido de esas 20 hojas que me han tomado año y medio.

Pero hablaba de esa carretera para decir que estoy hasta el copete que no tengo de ver militares con pasamotañas… una especie de injerto del subcomandante marcos con… con… uta, pues con el propio subcomandante.

Pasa uno la garita o caseta (o como quieras llamarle) y ahí están, con la cara tapada y los ojos-razgos-mayas viendo, como esperando, como si en verdad se fueran a fajar cuando algún mafioso de medio pelo se les ponga enfrente y les diga “vamos midiendo fuerzas, pinche sorcho”.

Las carabinas son mas altas que ellos, lo juro. Las tanquetas  apostadas tras barricadas improvisadas que durarán, seguramente, años completan la estampa para cualquier turista que quiera sentirse seguro… ja, quise ser irónico.

Pero es tarde. No quiero seguir. Sólo quería tirar algunas líneas sobre la carretera que, como sigo, es objeto de mis cavilaciones más profundas.

jueves, 22 de abril de 2010

Yo soy Don Ramón

Qué te puedo decir: quiero una de esas camisas con la cara de Don Ramón. Ése, el del Chavo del Ocho, a quien ni el Señor Barriga ni Doña Cleotilde -cada quien por su razón-, dejaban en paz y que ahora usan en El Salvador como ícono contra la violencia y extorciones de pandilleriles.

Siempre que se habla de “movimientos ciudadanos”, me parece, hay que irse a tientas. Paso a paso, pues. Estas movilizaciones arropan nobles ideas, van creciendo y los bienintencionados se suman. Y, luego, zaz, hay un gran trecho entre el discurso y la acción. Los engañados se apartan dolidos y los titiriteros a otra cosa mariposa: a fundar una ong que les permita estirar la mano sin mucha vergüenza o usar el garrote en mediana impunidad.

Pero lo de El Salvador es diferente. O eso parece.

En el anonimato, un grupo ciudadano usa la cara del habitante de la vecindad para unificar el mensaje de que están hasta el copete de ser extorsionados (les cobren renta, como se dice por allá, y por eso la figura Don Ramón). Lo mismo pintas, graffitis y calcas que fondos de pantalla para la PC y camisas de cuello redondo. Ahí está la cara del hermano de Tin Tan y el Loco Valdés. Ahí está el mensaje que se reproduce, se queda grabado, hace olas.

Van los datos oficiales que se conocen por el internet: 12 asesinatos diarios, dejó el pasado año 4 mil 367 personas muertas. Una barbacoa. Tal vez por eso, por los que caen como moscas, es que se explica un movimiento en el anonimato, sin sacar mucho la cabeza, que te la cortan.

Pero a tientas, como digo. Ni todo el amor ni todo el odio. Ya con el tiempo se sabrá quién tira los hilos.

Ignoro si están pagando algún tipo de derecho al autor o si la falta de eso será, finalmente el talón de Aquiles. Tal vez esos vacíos explican que la página del movimiento esté subiéndose y bajándose de la red como si aquello fuera una montaña rusa. Tampoco, para ser sincero, me identifico con la problemática que allá estarán viviendo. Y ni falta hace, aquí tenemos la propia en región 4.

Pero lo ví en la tele y aquello parecía una fiesta. Visité la página y me encantó la originalidad, la idea, la campaña que se arma. Yo quiero una de las camisas.

miércoles, 21 de abril de 2010

El discurso de Rangel

Comparto síntesis del Discurso “Pronunciamiento y Propuestas del Tecnológico de Monterrey para Mejorar la Seguridad en México“pronunciado por el Dr. Rafael Rangel Sostmann, Rector del Tecnológico de Monterrey el 11 de abril de 2010 en el Estadio Tecnológico.

El discurso del Dr. Rafael Rangel Sostmann se compone de tres planteamientos:

I. REFLEXION E IDENTIFICACION DE ALGUNAS DE LAS CAUSAS DE LA INSEGURIDAD EN MEXICO
• Pérdida de valores y principios
• Promoción de valores sociales superfluos
• Indiferencia

“Nuestro deber como institución es que estas muertes nos lleven a reflexionar y a identificar las causas profundas de la situación actual”.
“Esta ciudad, como muchas ciudades en nuestro país y muchas regiones en diferentes partes del mundo, ha logrado su desarrollo con base en valores y principios tales como el respeto a las personas y a los derechos humanos, la cultura del esfuerzo y la honestidad, la justicia, la integridad, la equidad, la cultura del trabajo y el ahorro, la superación de la persona a través de la educación y la educación como camino para crecer y desarrollar una sociedad más equitativa, solidaria y democrática.”
“Pero hoy nos encontramos ante una sociedad en que, lamentablemente, se promueven y viven valores muy distintos a los anteriores: consideramos el éxito individual como única meta en la vida, queremos lograr nuestros objetivos a través del mínimo esfuerzo, tenemos los hábitos del dispendio y del consumismo, buscamos la riqueza como único fin, vemos la educación como vehículo para satisfacer exclusivamente necesidades personales, como lograr mayores ingresos monetarios.”
“Nos hemos vuelto ciegos, sordos e indiferentes ante la pobreza, la injusticia, la falta de oportunidades, la desigualdad y el desempleo, y vemos todas estas anomalías como algo natural y normal en nuestra sociedad: nos hemos puesto un velo en los ojos.”

II. LA CORRUPCION EN MÉXICO
• En las empresas
• En las escuelas
• En las familias
• En los Gobiernos
• En los medios de información

“Muchos aceptamos la corrupción como una manera de obtener resultados fáciles y de resolver los problemas rápidamente.”
“Muchos negocios y muchos empresarios, con la excusa de mejorar sus utilidades o reducir sus pérdidas, han aceptado la corrupción como una manera de resolver los obstáculos que se les presentan para conseguir contratos o realizar alguna venta. Esto sucede, por ejemplo, cuando ofrecemos sobornos a los agentes de tránsito y aduanales, cuando obtenemos documentos oficiales a través de influencias y cuando compramos material pirata.”
“Muchos alumnos de nuestras universidades incurren en prácticas tales como la copia y el plagio, como una solución fácil, en lugar de valorar la adquisición de hábitos y de conocimiento.”
“Las universidades, por nuestra parte, hemos enfocado demasiados esfuerzos en preparar a nuestros alumnos exclusivamente para que tengan una alta empleabilidad con fines monetarios y de éxito profesional, y muchas veces ni eso lo hacemos bien; pero lo más importante es que damos muy poca relevancia a nuestra misión de formar verdaderos ciudadanos que asuman su responsabilidad social y política para cambiar este país.”
“Los profesores y directivos debemos enseñar con el ejemplo a nuestros alumnos, y eso es algo que olvidamos frecuentemente.”
“Es muy frecuente que padres de familia deleguen la formación de sus hijos a las instituciones educativas con la excusa de encontrarse, ellos, muy ocupados con otras actividades, lo que da como resultado que sus hijos lleguen a nuestras aulas sin los principios básicos que deben adquirir en la familia y que son fundamentales para el desarrollo de una sociedad.”
“Vemos a muchos funcionarios públicos más preocupados por su carrera política y por el debate partidista, que por solucionar los problemas urgentes e importantes que afectan a los mexicanos.”
“Muchos medios de información mantienen su labor critica y de denuncia, pero, desgraciadamente, otros manejan la información con el fin de tener más ventas, olvidando que tienen el deber de informar correctamente a la población y, con ello, formar opinión.”
“En otras palabras, la inseguridad que padecemos es el resultado de que hemos degradado nuestros valores y principios, y hemos aceptado esta degradación como algo natural.”

III. UN CAMINO A LA SOLUCIÓN
• Examinar nuestro actuar antes de protestar
• Cambiar empezando nosotros mismos
• Manifestarse con propuestas y soluciones
• Educar para construir una sociedad más equitativa y solidaria
• Dignificar la importante labor del policía y del militar
• Recuperar la cultura del esfuerzo y del amor por el trabajo
• Analizar y hacer realidad todas las propuestas

“Si queremos una sociedad equitativa, solidaria, justa y con paz social, tenemos que cambiar esta forma de actuar en lo particular, en lo social, en lo empresarial, en lo político, en lo educativo y en lo gubernamental.”
“Esta es la esencia de mi mensaje. Cada uno de nosotros debe salir a protestar y a manifestarse, como hoy lo hemos hecho, y los invito a que sigamos haciéndolo. Pero cada vez que lo hagamos, es importante hacer un examen de nosotros mismos, de nuestra realidad, de nuestros valores y de los principios en los que basamos nuestra existencia y la de nuestra sociedad.”
“Debemos salir a manifestarnos con propuestas y soluciones, no solo con reclamos y exigencias. En toda universidad debe existir la crítica, pero también la propuesta. Debemos hacernos responsables de nuestra vida diaria y de nuestro futuro.”
“Los invito, pues, a que tomemos conciencia de nuestra realidad y que aceptemos que todos somos parte del problema, y que todos hemos contribuido a que se genere la situación de inseguridad en que vivimos hoy. Los invito a que revaloremos los principios que han elevado a la humanidad tradicionalmente y a que cimentemos nuestra sociedad sobre ellos.”
“Promovamos la educación como un medio para construir una sociedad más equitativa y más solidaria.”
“Dignifiquemos la importante labor del policía y del militar, y de todo aquel que trabaje en seguridad y procuración de justicia en el país, y apoyemos la educación y la calidad de vida de sus familias.”
“Recuperemos la cultura del esfuerzo y del amor por el trabajo. Fortalezcamos una clase empresarial que invierta, que tenga confianza en México y que genere los empleos que nuestro país tanto requiere.”
“Exijamos una clase política que represente a la sociedad, que se oriente a resolver los problemas que aquejan al país, que aproveche la gran oportunidad de transformar México y, así, trascienda.”
“Fortalezcamos nuestra cultura de la honestidad y la denuncia. Construyamos universidades que preparen ciudadanos con gran responsabilidad social, y no solamente profesionistas exitosos.”
“Quitemos la venda de nuestros ojos y participemos de una manera más solidaria y más activa para garantizar la justicia, reducir la brecha entre los que más tienen y los que menos tienen y educar a las comunidades menos favorecidas. Pensemos en los demás y fortalezcamos nuestro amor por nuestra patria.”
“Yo los invito a regresar a sus campus con la misión de analizar y hacer realidad todas las propuestas que ustedes han hecho para que este acto tenga un significado realmente trascendente.”

Si deseas conocer el texto íntegro del mensaje del Rector del Tecnológico, puedes leerlo en esta página electrónica (http://viewer.zmags.com/publication/8548833d) ó en www.itesm.mx o verlo en http://www.youtube.com/ITESMedu#p/u/1/2qfX-6hvRn0.

domingo, 18 de abril de 2010

Chabelo

¿En qué quedamos, entonces?

Los diputados federales aprobaron algunas reformas responsabilizando a las Secretarías de Educación (la federal y en los estados) del análisis calórico y nutricional de lo que niñas y niños se coman en el recreo. Ya en el Senado, la iniciativa parece cambiar rumbo: ahora sucede que lo hecho por los Diputados ni es oportuno, ni pertinente, ni real, ni garantiza.

Y los papás en casa, preguntan en el Senado. Y cómo pedirles a las escuelas hagan de sus alumnos unos deportistas cuando no se les pidió, desde el primer momento, tener un patio para correr, saltar y sudar la gota gorda. Un desmadre, total.

Para terminarla de fastidiar, me pregunto: ¿no estará el problema en el sedentarismo en ves de la comida? Todo junto, pues. Pero la cosa es que no puede, por decreto, cambiarse la calidad de vida al prohibir que en las escuelas vendan Gansitos, Coca-Cola y Cheetos.

Y mientras pienso eso, veo el programa de Chabelo. Ya sabes, uno de esos domingos en los que te despiertas antes de lo que quisieras. Su programa es de los más longevos en la tele mexicana. ¿Y qué pasará si se logra la censura de la comida-chatarra? Uta, pues que la catapixia será por tres kilos de rábanos y fruta.